Gotitas de dolor
Estaba llorando, recostada contra el vidrio del asiento del bus. Acababa de pasar por un mal rato, la escena (1) terminó en un pésimo final. Dijiste "te digo que no escribas y escribes". Parecía que tus palabras se iban quitando el disfraz mientras me arrancabas una lágrima. Eso que querías en realidad decir es: "Te digo que no te enamores y te enamoraste....TONTA".
Tomé mi bolso y salí renegando de la pena que estaba dejando que me llevase por un tubo. Me estaba ahogando en llanto y nadie me lanzaba el salvavidas. De pronto me encontré caminando sin rumbo por calles cerca a mi casa, odiándome por quererte, odiándome por haberte dado el poder de arrancarme sonrisas y también de desatarme en llanto.
No te odio, no te odio, te estoy queriendo. Es cierto cuando dicen que mientras más nos desprecian más tercas nos ponemos. ¿Por qué tengo que pertenecer a ese tipo de especie?.
Mañana sé que buscarás curarme, pero voy a rechazarte. Me estás perdiendo. Sé que eso es lo que quieres, pero lo vas a lograr más rápido de lo que pensabas.
Soy terca, soy ilusa, soy ingenua, pero ¡no soy cojuda!, voy a arrancarte de aquí de donde te metiste, voy a tirarte por el inodoro y cuando sea capaz de escupir en tu cara entonces espero no te vuelvas para decir "perdóname".
Que no quieres nada conmigo....Lo sé. Pero al tratar de refrescar el hecho en mi cara lo que logras es darme dolor a cambio de tu burla.
No vuelvas a mirarme con esa sonrisa falsa, no lo vuelvas a hacer porque en serio no respondo.
P.D.: Escribe la rabia, escribe la ira, escribe la tonta que pretende a partir de mañana sacarte de su vida.
Comentarios
Publicar un comentario